De qué va esto: Hemos hablado del navegador, del buscador y del gestor de contraseñas. Pero hay algo más fundamental que todo eso: el sistema operativo que corre debajo de todo. Es la capa que ve absolutamente todo lo que haces en tu ordenador. Y los tres grandes — Windows, macOS y Linux — tienen posturas muy diferentes respecto a tu privacidad. Si lo que buscas es la versión para el móvil, tienes el artículo de iOS y Android aquí.
Hay una conversación que me pasa bastante a menudo: alguien que ha instalado Firefox, usa Qwant y tiene Proton Pass, pero sigue con Windows 11 conectado a una cuenta de Microsoft, con Copilot activado y telemetría enviando datos en segundo plano. Es como poner una cerradura de seguridad en la puerta de un piso con las ventanas abiertas.
El sistema operativo es la base. Todo lo demás está encima. Si la base tiene goteras, lo que pongas arriba no importa demasiado.
Vamos a ver qué tiene cada uno, qué cede y qué puedes hacer si no tienes ganas o no puedes cambiar de sistema.
Windows es el sistema operativo más usado del mundo, y también el que más datos recoge por defecto. Microsoft lleva años construyendo capas de telemetría — datos que el sistema envía automáticamente a sus servidores sobre cómo usas el ordenador, qué apps abres, cuánto tiempo pasas en cada una, qué errores ocurren.
Con Windows 11, la cosa se ha intensificado. La integración de Copilot — el asistente de IA de Microsoft — significa que cada vez más funciones del sistema están conectadas a servidores de Microsoft en tiempo real. El bloc de notas analiza tu escritura con IA. El explorador de archivos sugiere acciones basadas en lo que tienes. La barra de tareas tiene widgets que traen contenido personalizado.
Además, Windows 11 prácticamente obliga a usar una cuenta de Microsoft para la instalación — aunque técnicamente se puede evitar, Microsoft lo pone difícil a propósito. Y una cuenta de Microsoft vincula todo tu uso del ordenador a tu identidad.
El contexto legal importa: Microsoft es una empresa americana, sujeta a la misma CLOUD Act que hemos mencionado en otros artículos. Sus servidores, aunque físicamente estén en Europa, están bajo jurisdicción americana.
Lo que mucha gente no sabe: Microsoft ha sido pillada varias veces reseteando ajustes de privacidad después de actualizaciones mayores. Puedes desactivar la telemetría hoy, y después de la próxima actualización anual puede volver a estar activada. Hay que revisarlo periódicamente.
¿Significa esto que hay que tirar el ordenador? No. Significa que si usas Windows, hay cosas concretas que puedes hacer para reducir el daño. Las vemos más abajo.
Apple ha convertido la privacidad en un argumento de venta. Sus anuncios hablan de protección de datos, de que "lo que pasa en tu iPhone se queda en tu iPhone". Y hay partes de eso que son ciertas: Apple tiene menos incentivos que Google o Microsoft para perfilarte con fines publicitarios, porque su negocio principal es vender hardware caro, no anuncios.
Pero hay matices importantes. macOS también recoge telemetría, aunque menos agresiva que Windows. Siri envía datos a servidores de Apple. iCloud — muy integrado en el sistema — almacena tus archivos, fotos y contraseñas en infraestructura americana. Y el código de macOS no es abierto, lo que significa que no puedes verificar independientemente lo que hace.
El ecosistema de Apple es cómodo y funciona bien, pero es un jardín vallado: entras con sus condiciones, usas sus servicios, y confías en que cumplen lo que dicen. Para mucha gente eso es suficiente. Pero "confiar en que Apple cumple" no es lo mismo que poder verificarlo.
El contexto legal es el mismo que Windows: Apple es americana, CLOUD Act americana.
Apple hace mejor las cosas que Microsoft en privacidad, objetivamente. Pero hay una diferencia entre "mejor que Windows" y "privado de verdad". Apple tiene acceso a tus fotos si usas iCloud, a tus mensajes si usas iMessage, a tus contraseñas si usas el llavero de iCloud. Todo eso está en sus servidores. Confías en que no lo usan mal. Esa confianza puede estar justificada — pero sigue siendo confianza, no control.
Linux es diferente a los otros dos en algo fundamental: no tiene dueño. No hay una empresa detrás que tenga incentivos para recoger tus datos. No hay telemetría enviada a ningún servidor corporativo por defecto. No hay cuenta obligatoria para instalarlo. No hay Copilot ni Siri integrados.
El código es completamente abierto — cualquier persona del mundo puede revisarlo, auditarlo y verificar que hace exactamente lo que dice que hace. Eso es una diferencia enorme respecto a Windows y macOS, donde tienes que confiar en la palabra de la empresa.
Linux viene en muchas versiones llamadas distribuciones. Para alguien que viene de Windows o Mac, las más recomendadas son Ubuntu (la más fácil de instalar y usar), Linux Mint (muy parecida a Windows en aspecto) o Fedora (más actualizada, usada por muchos profesionales). Todas son gratuitas.
La pega honesta: Linux requiere algo más de disposición a aprender. No todo el software que usas en Windows existe en Linux, aunque la mayoría de alternativas son perfectamente funcionales. Y si te ganas la vida con software específico de Windows o Mac — Adobe, ciertos programas de diseño o ingeniería — puede ser complicado.
Linux ha mejorado muchísimo en usabilidad. Si la última vez que lo probaste fue hace más de cinco años, merece la pena darle otra oportunidad. Ubuntu 24 o Linux Mint 22 son sistemas que cualquier persona puede usar sin conocimientos técnicos para el día a día: navegar, correo, ofimática, reproducir vídeo. La mayoría de la gente lo instalaría y no echaría nada de menos.
Seamos realistas. La mayoría de la gente no va a cambiar de Windows a Linux mañana. Hay software que solo funciona en Windows, hay ordenadores corporativos donde no decides tú, hay inercias que son difíciles de romper. Lo entiendo.
Pero hay cosas concretas que puedes hacer ahora mismo en Windows 11 para reducir significativamente la cantidad de datos que envías a Microsoft. No es perfecto, pero es mucho mejor que nada.
Repásalo después de cada actualización mayor. Microsoft tiene el hábito documentado de volver a activar ajustes de privacidad después de las actualizaciones anuales de Windows. No es un bug — es una práctica deliberada. Después de cada actualización grande, conviene revisar que todo sigue como lo dejaste.
| Característica | 🪟 Windows | 🍎 macOS | 🐧 Linux |
|---|---|---|---|
| Telemetría por defecto | Alta | Moderada | Ninguna |
| Código abierto | No | No | Sí, completo |
| Cuenta obligatoria | Prácticamente sí | Opcional | No |
| IA integrada en el sistema | Sí (Copilot) | Sí (Siri/Apple AI) | No |
| Empresa propietaria | Microsoft 🇺🇸 | Apple 🇺🇸 | Sin propietario |
| Jurisdicción | CLOUD Act | CLOUD Act | Ninguna |
| Control de permisos de apps | Mejorable | Bueno | Total |
| Compatibilidad de software | Máxima | Muy buena | Buena |
| Facilidad de uso | Muy fácil | Muy fácil | Requiere adaptación |
| Precio | De pago (incluido en PC) | Requiere hardware Apple | Gratuito |
Elige Linux si la privacidad es una prioridad real para ti y puedes asumir una pequeña curva de aprendizaje. Ubuntu o Linux Mint son perfectamente usables para el 90% de la gente. Es gratis, es abierto, y nadie tiene acceso a lo que haces en tu ordenador.
Elige macOS si ya tienes hardware Apple, necesitas el ecosistema de Apple por trabajo o costumbre, y entiendes que estás confiando en Apple — no verificando. Es mejor que Windows en privacidad, pero no es privacidad real.
Quédate en Windows si no puedes o no quieres cambiar — pero aplica los ajustes de la sección anterior. No es una solución perfecta, pero reducir la telemetría, desactivar Copilot y usar cuenta local marca una diferencia real.
Uso Linux como sistema principal desde hace un par de años. Ubuntu, para ser concreto. El cambio fue menos traumático de lo que esperaba — tardé una semana en acostumbrarme, y después de esa semana no echaba nada de menos.
Hay una cosa que sigo teniendo en Windows en una partición separada: un par de programas de trabajo muy específicos que no tienen equivalente en Linux. Para eso, Windows aislado sin cuenta Microsoft y con la telemetría al mínimo. Para todo lo demás, Linux.
Si estás pensando en probarlo, la forma más fácil es arrancar Linux desde un USB sin instalarlo — puedes probar cómo funciona sin tocar tu sistema actual. Busca "Ubuntu live USB" y en media hora puedes estar viendo cómo es sin comprometerte a nada.
Depende de la distribución. Ubuntu y Linux Mint están diseñados para ser accesibles y tienen una interfaz muy parecida a Windows. Para el uso cotidiano — navegar, correo, ofimática, vídeo — la mayoría de personas se adapta en menos de una semana. La curva de aprendizaje aparece si necesitas instalar software específico o solucionar problemas técnicos, no en el uso diario normal.
Sí, de dos formas. La más fácil es arrancar Linux desde un USB — descargas Ubuntu o Linux Mint, lo copias a un USB con una herramienta gratuita como Balena Etcher, y arrancas el ordenador desde ese USB. Pruebas Linux sin tocar tu sistema actual. La otra opción es instalarlo en una partición separada y elegir al arrancar qué sistema usar.
Es mejor que Windows en privacidad, pero no es privado de verdad. Apple tiene un modelo de negocio que no depende de vender publicidad, lo que reduce sus incentivos para perfilarte. Pero macOS recoge telemetría, iCloud almacena tus datos en servidores americanos y el código es cerrado — no puedes verificar lo que hace. Es "confiar en Apple", no "control real".
La telemetría son datos que Windows envía automáticamente a Microsoft sobre cómo usas el ordenador: qué apps abres, cuánto tiempo, qué errores ocurren, patrones de uso. Para reducirla ve a Ajustes → Privacidad y seguridad → Diagnósticos y comentarios → selecciona "Datos de diagnóstico necesarios". No la elimina completamente, pero la reduce al mínimo obligatorio.
La CLOUD Act es una ley americana de 2018 que permite al gobierno de EE.UU. exigir a empresas americanas acceso a datos almacenados en sus servidores, independientemente de dónde estén físicamente esos servidores. Tanto Microsoft como Apple son empresas americanas, lo que significa que sus servidores — aunque estén en Europa — están bajo esa jurisdicción. Linux no tiene empresa propietaria, así que no aplica.
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